"Soy mas simple de lo que creen"
El 16 de enero, con su novio Mariano Martínez en
primera fila, Lali Espósito dio un show en el Conrad con entradas
agotadas. Apenas un mes después repetirá, encarando ya el último tramo
de la gira A bailar, que en diciembre también le permitió
llenar el Teatro de Verano. Hoy a las 22:00 volverá a actuar en el
hotel, y las entradas están en Red UTS desde 55 dólares.
El pasado fue posiblemente el año más ajetreado de la argentina, que giró hasta el cansancio con su disco solista A bailar; protagonizó por primera vez una telenovela en horario central, Esperanza mía;
se separó de su pareja y volvió a enamorarse, ahora de su compañero de
elenco. Además compartió escenario con Joan Manuel Serrat y Ricky
Martin, fue telonera de Katy Perry, ganó importantes premios como
cantante y como actriz.
Y 2016 se perfila igual de intenso: en marzo cerrará el
tour en el Luna Park, en mayo editará su nuevo álbum, y en agosto se
estrenará Permitidos, su debut protagónico en el cine. En la
pantalla grande se le viene otro desafío: interpretar a Tita Merello.
"Hoy me aborda muy seriamente mi proyecto musical porque me lleva mucho
trabajo cada paso que doy, pero voy despuntando el vicio y disfrutando
de actuar", dice a El País tras un día de rodaje para Permitidos. Si tuviera que elegir entre cantar y bailar, asegura que no podría.
Sorprendida con este pronto regreso a Punta del Este,
Espósito deja atrás los últimos escándalos mediáticos, que tuvieron que
ver con su participación en el festival folclórico de Villa María y la
suspensión de otro recital por la excesiva presencia de insectos.
"Cuando veo que algo se banaliza, también lo tomo como chiste y no me
hago problema. Sigo adelante con lo que me parece importante", señala
Espósito, la chica del momento.
—Estás en pleno rodaje de la película Permitidos. ¿Cómo vas con eso?
—Hace una semana arrancamos. Estoy a full, muy
contenta. Es muy nuevo para mí, tengo experiencia corta en cine, así que
estoy aprendiendo bastante. Es mi primer protagónico.
—¿Cómo es tu personaje?
—Se llama Camila. Esta película habla de la pareja de
Mateo y Camila, que a modo de chiste con unos amigos sacan el tema
polémico de quién es tu permitido, y Mateo (Martín Piroyansky)
tiene un permitido que es una chica muy famosa. Hasta que en un
accidente en la calle se la cruza y se le da la posibilidad de estar con
ella. Esto desencadena un quilombo en las redes y no tarda en llegarle a
Camila, y con tal de vengarme busco a mi permitido que es otro famoso.
Estos chicos normales se vuelven famosos a partir de lo mediático.
—¿Cómo te sentís con la comedia? ¿Es el mejor terreno para vos?
—Es un lugar en el que me salen muchas cosas. Haciendo Esperanza mía
sentía mucha libertad, y en la peli también me pasa. Es un lugar
natural de ideas; me salen cosas para proponerle al director. Quizás no
esté tan acostumbrada al drama; me encantaría poder tocar esa tecla.
—¿Qué tanto de vos había en Esperanza? Era un poco sobreactuada.
—Esperanza estaba un poco arriba; yo no soy tan así.
A la hora de la picardía uno le termina metiendo cosas de uno,
modismos. Toda esa parte exaltada, creo que si fuera así merecería que
me caguen a trompadas (se ríe) porque sería insoportable.
—La semana pasada adelantaste unos segundos de tu nuevo disco.
—Sí, la idea es ir adelantando de a poquito porque
no quiero quemarlo. Antes de que salga, en mayo, vamos a hacer una
muestra de lo nuevo, que está power. Se está trabajando en un sonido
fuerte, que llame la atención, que sea distinto a lo que veníamos
haciendo.
—Dijiste en una entrevista que iba a ser un disco más personal.
—Pasa eso. En cuanto al sonido buscamos una
evolución, y en cuanto a las letras también. He abierto sentimientos,
vivencias que están volcadas. A bailar tenía un espíritu pura y
exclusivamente festivo, y hay una cosa de letras simples, sin vueltas,
más allá de que algunas pueden significar algo más para mí, como
"Desamor". Este tiene otras intenciones.
—Y te afianzaste con Sony, porque el proyecto empezó independiente.
—Total. A bailar salió de manera
independiente; este es el primer disco junto a la discográfica. No
podría haber sido de otra manera, lo volvería a hacer igual el hecho
de empezar de manera independiente porque pude hacerlo exactamente como
quería, y defenderlo de otra manera. Está pasando algo tremendo que es
el apoyo regional.
—¿Te enfocás en eso para escapar de lo mediático?
—Soy cautelosa cuando dejo que hablen de mí sin
involucrarme, no me hago responsable de la cantidad de cosas que dicen.
Mi verdad está en otro lado. Está bueno estar tranquilo. Yo soy yo, más
simple de lo que todo el mundo cree. También me parece una bendición la
educación que tengo de mi casa; soy una persona que se sabe reír y
pasarla bien. Entiendo que son momentos, que cualquier cosa tuya garpa,
pero yo trabajo todos los días para lo que hago. No es moco de pavo
entretener a un montón de gente que pagó la entrada para estar ahí. Yo
soy muy responsable a la hora de hacerlo, no es que despunto el vicio
porque me hago la popstar. Después leés: "Se tragó un bicho y paró el
show", y no me queda otra que reírme porque por suerte tengo humor.
—¿En Uruguay cómo te sentís?
—Tremendo. Muy anormal la gente, que apoya todo lo
que uno hace. Son otro país y a la vez no, para uno irse a Uruguay es
una cosa muy familiar, pero el hecho de haber llevado mi música y que me
hayan recibido de ese modo, el Teatro de Verano lleno siempre, es
sorprendente.
—Pienso que tenés mucho que ver con Natalia Oreiro: sos buena actriz de comedia, cantás, bailás...
—Que te comparen con una artista como Natalia es
increíble. Creo que es medio inevitable hacer la comparación porque acá
no hay muchos actores que también tengan una carrera musical. Afuera es
más común, ¿viste? Nosotros no estamos tan acostumbrados a eso. Natalia
fue súper pionera en sacar su disco a la par de las telenovelas, y hay
una analogía que se hace y está buenísima. Pero hay que trabajar mucho
para llegar a ser una artista a nivel mundial como ella. Tuve la suerte
de que muchos de los programas en los que participé salieran al mundo y
se me pudo conocer la jeta, pero es un trabajo de todos los días. Siento
que con la música se abren puertas todos los días.
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